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Imagen actual de Duran Duran

La BSO de nuestra vida: Duran Duran

Como he dicho en entradas anteriores, Duran Duran fue uno de mis grupos de adolescencia (una tiene ya una edad, lo reconozco…) junto con Spandau Ballet y A-HA. Sus pelos cardados al máximo, sus telas brillantes, sus pintalabios rosas, y la pose rompecorazones de John Taylor me podía. Creo que me gustaba más su estética que su música, porque pasado el tiempo me olvidé completamente de ellos. Como siempre, una campaña publicitaria los violvió a poner en mi órbita. Fue con una versión del tema “Girls on film” para una marca de moda. Acudí a San Spotify para desempolvar sus temas más conocidos y ahí aparecieron Hungry like a wolf, Ordinary World, Come Undone (de sus mejores temas), Save a Prayer y Wild Boys, entre muchas. Incluso hicieron uno de los temas más conocido de James Bond, A View to a Kill, para la película homónima. Resulta que Simon le Bon no sólo era una cara bonita, sino que también cantaba bastante bien. Sus capacidades vocales brillan en el vídeo que hoy traemos, la ya citada “Wild Boys”. No hay que perderse tampoco el videoclip de este tema. He leído que son un grupo referente en videoclips, que la cadena MTV empezó su andadura paralela a la del grupo británico y ambos crecieron juntos: la cadena con sus deseados vídeos y el grupo con la publicidad que les daba la televisión. Supieron como nadie crear una estética glamourosa ochentera que ha sentado precedente en muchos otros grupos y también en el mundo de la publicidad.

El grupo sigue activo prácticamente con su formación original y hay varios conciertos programados en su página web. Son los Rollin Stones del pop. En España la última vez que los vimos fue en el Sónar de 2015.

Hoy destacamos el vídeoclip del tema Wild Boys, que representa un escenario post-apocalíptico al estilo de Mad Max, con cabezas robóticas, pantallas de tubo y aborígenes, una visión que se tenía en aquella época del futuro. Y a parte del artificio estético, el ejercicio vocal de Simon le Bon y sus agudos sostenidos, es digno de mención. Imagino que acabó agotado después de este difícil tema. Disfrútalo.

Retrocedemos las agujas del tiempo 35 años.

Duran Duran, Wild Boys, 1984, Arena.

Imagen genérica fiesta musical

La BSO de nuestra vida: La Serie

Hace ya unos meses que comenzamos a publicar una serie de entradas llamadas La BSO de nuestra vida. ¿A qué llamamos la banda sonora de nuestra vida? Pues a esos grupos o artistas que, queramos o no, nos han acompañado a lo largo de varios discos/años. Puede que la primera vez que los escuchamos fuéramos simples criaturas, puede que adolescentes enrabietadas, puede que nos los hayan machacado en los bares por los que salíamos, puede que se nos metiera en la cabeza y aún no haya salido, puede que nos produjera una emoción irrefrenable… pero ahí han estado disco tras disco.

Hasta ahora hemos hablado de U2, Madonna, Radio Futura, etc. … pero hay muchos más. Y como afortunadamente, nuestra vida no ha terminado, sigue habiendo grupos que siguen dejando huella, artistas que acabamos de descubrir y no nos los quitamos del Spotify, y otros por los que nos morimos por ver en directo. Seguiremos sintiendo y escribiendo sobre ellos para saber si tú sientes lo mismo al recordar, escuchar o conocer. Porque no hay una Máquina del Tiempo mejor que la música.

Aquí va un recopilatorio de las entradas:

La BSO de nuestra vida: U2

 

La BSO de nuestra vida: Spandau Ballet

 

La BSO de nuestra vida: Madonna

 

LA BSO de nuestra vida: Dolores O´Riordan

La BSO de nuestra vida: Radio Futura

Imagen de Madonna

La BSO de nuestra vida: Madonna

Hablar de las canciones que nos han marcado en nuestra vida (al menos a mi) y no hablar de Madonna sería incongruente. A mis 14 años quería ser como ella, mejor dicho, quería ser ella. Cuando apenas llevaba sujetador, quería ponérmelo de encaje negro y con una camiseta de blonda blanca, pitillos negros, cruces, pelo frito, labios rojos… quería correr antes de andar. Menos mal que mi madre tenía el sentido común que me faltaba a mi entonces.

Tenía toda la puerta de mi habitación llena de posters y fotos suyas extraídas de la SuperPop. Tenía la carpeta de clase forrada con su imagen. Tenía todos sus temas dando vueltas en mi cabeza continuamente. Es más, a los 12 ó 13 años, fue la primera música adulta que escuché sin la influencia del tocadiscos de mi padre. No abandoné la música infantil del todo, pero con lo que ahorré de mi paga para chuches me fui a una tienda de música y compré mi primera cinta de música pop. Era, por supuesto ,“Like a Virgin”. Durante mucho tiempo fue mi gran tesoro y aún la conservo.

Por la tele dieron el concierto Madonna en Turín. Lo grabé con mi VHS y lo visioné tantas veces que era la sensación entre mis amigas cuando me pedían que les reprodujera alguna de las coreografías en las merendolas de cumpleaños. Yo vivía Madonna. Ellas todavía lo recuerdan.

Luego cambió su imagen a rubia platino, más cercana a Marilyn Monroe, con la publicación de “True Blue” y eso supuso el principio del fin para mí. Todavía seguí siendo su fan mucho tiempo pero eso y mi propio proceso de maduración hizo que poco a poco fuera bajando en la escala de mis prioridades vitales.

Hoy queda poco de esa admiración. Ya es un símbolo demasiado manido, hasta pasado de moda y ya no me interesa más que en lo anecdótico, pero recuerdo esa época de mi vida con viveza, con una pasión que después he repetido pocas veces con otros ídolos que no se lo merecían. Pero Madonna siempre estará ligada a mi adolescencia y mis ganas de crecer demasiado deprisa. Lo que no pensé entonces es que eso ya no tenía vuelta atrás.

Como recuerdo, y tras este nostálgico suspiro, la película más icónica de su incursión cinematográfica: “Buscando a Susan desesperadamente”. Fue un pelotazo en su momento aunque casi nadie pueda decirte de qué iba. Lo mejor, claro, era su banda sonora y sobre todo el tema “Into the Groove”. Sigue siendo un temazo llenapistas.

Anabelj
TodoMúsicayMás

Retrocedemos las agujas del tiempo 33 años.
Into the Groove, 1984. Like a Virgin

Imagen de Spandau Ballet

La BSO de nuestra vida: Spandau Ballet

Acabo de leer en las noticias que Tony Hadley, cantante de Spanday Ballet, abandona el grupo. La noticia me ha llamado la atención porque, en un primer momento me ha parecido anacrónica, pero luego he recordado que aunque en los 90s se separaron, hace unos años volvieron, con la subida del revival de los 80s. Y creo recordar que han dado algún concierto en España no hace mucho tiempo.

Spandau Ballet es uno de mis grupos de adolescencia, junto con Duran-Duran y A-HA. Era un grupo elegante, tal vez demasiado para el público adolescente que les seguíamos, pero nos cautivaban con sus temas y la cálida voz de Tony Hadley. Es una de las grandes voces del pop y con el paso del tiempo, he alucinado con su color. Fueron etiquetados como New Romantics, auque tal vez era más por su aspecto que por su estilo musical.

Después de la separación del grupo en los 90s, Tony se dedicó a los musicales. Siempre ha sido un currante de la música. Los años no pasan en balde y ya no tiene la figura espigada de la juventud pero el traje no lo ha dejado nunca.

Ahora emite este comunicado en Twitter en el que no aclara nada: «Debido a circunstancias que van más allá de mi control, anuncio con profundo pesar que ya no soy un miembro de Spandau Ballet». Es una afirmación rotunda y no sabemos en qué circunstancias lo dice, pero esperamos que no sea por razones de salud. Si Tony ha decidido jubilarse se lo tiene bien merecido.

Spandau Ballet tienen grandes temas a su espalda tales como True, Through the Barricades, To Cut a Long Story (superochentera y genial), Gold (maravilla!), Highly Strung, Be Free with your Love… en fin, que si los buscas en Spotify te suenan todos los temas. Pero hoy nos quedamos, como no podía ser de otra manera, ¡con la mejor! Only When You Leave. Gran ejercicio vocal de Tony, gran saxofón y gran piano. Un tema que siempre es un placer escuchar. Va por ti Tony y por todos y todas las ochenteras de alma.

Retrocedemos las agujas del tiempo 33 años.

Only When You Leave, 1984, Parade

Imagen del grupo U2

La BSO de nuestra vida: U2

Cuando salía, me veía obligada a escuchar todo tipo de temas, sobre todo de rock (hasta ahí bien), pero tampoco me libraba de los himnos de fútbol, el acid-house (ejem…) o temas locales. Estoy escuchando que estos días se cumplen 30 años de la publicación de “The Joshua Tree” de U2, uno de sus álbumes más venerados. Yo todavía no salía en esta época pero los temas de este disco colearon durante los varios años posteriores a su publicación por los bares que frecuentaba. No es un grupo que me emocione especialmente, lo tolero que no es poco, aunque he de reconocer que algunos temas sí me gustan. Ayer volví a escuchar “Where the Streets Have No Name” y fue tal el empacho del momento que hoy en día me sigue estragando. Me pasa lo mismo con “I Still Haven’t Found What I’m Looking For” o “With or Without You” himno del amanecer de cualquier bar con ganas de cerrar. También he de decir que a pesar del hartazgo, son un grupo importante en la banda sonora de mi vida. A veces no decides qué canciones van a ser importantes pero lo son. Sin U2 mi juventud habría sido otra, no se si mejor o peor, pero otra. Y como soy la que soy, es justo reconocerlo.

Anecdóticamente puedo contar que mi hermana se trajo de su viaje a Inglaterra el disco y la camiseta promocional, no porque le gustaran, nunca fue su estilo, sino porque era lo más entonces en cuanto a música en el Reino Unido. Nunca lo escuchó pero la camiseta la lució hasta que se le borró el dibujo.

Y lo mismo digo del su anterior disco “War”, aunque este al ser más antiguo fue menos explotado, afortunadamente. Uno de los temas de U2 que más me gustan porque me ponen los pelos de punta (es lo mínimo que le pido a la música, emoción) es «New Year’s Day». La melodía del teclado es prodigiosa, una vez la escuches no pararás de silvarla en todo el día.

Retrocedemos las agujas del tiempo 35 años.

Anabelj
TodoMúsicayMás.es

Joe Cocker, la banda sonora de nuestra vida

Joe Cocker ha fallecido. Ha ocurrido el pasado día 22 de este mismo mes, a los 70 años y víctima de un cáncer de pulmón. Observando un recorrido por su vida musical, me doy cuenta de que ha sido parte importante de la banda sonora de nuestra vida. Yo, personalmente, lo descubrí en los años 80, con «Unchain My Heart». Este debe ser el tema que más me gusta de su discografía, por la fuerza y porque creo que es el sueño de cualquier cantante.

También me doy cuenta de que su música es muy sexy y romántica. Para muestra el botón de «Up where we belong», tema principal de la película Oficial y Caballero. Aunque no acaban aquí sus coqueteos con el cine. En 1986 se grabó Nueve Semanas y Media. Todo el mundo recuerda el striptease que se marcaba Kim Basinger al ritmo de «You can leave your hat on», perjudicando para siempre las mentes de los que salían de fiesta y, que con 4 copas, se subían a cualquier mesa a emular a la actriz, con muy poca fortuna.

También en esta época, se tomó un tema de Cocker para sintonía de la serie Aquellos Maravillosos Años, «With a little help from my friends», serie que contaba con una gran banda sonora. El tema es originario de los Beatles, como todo el mundo conoce, pero Cocker le dio un giro al blues con el que mejoró el tema. El artista lo interpretó por primera vez en Woodstock 1969.

Aunque hay multitud de temas increíbles de Cocker (Delta Lady, You Are So Beautiful, Night Calls…) mi favorita es esta balada romanticona y dulce que me pone los pelos de punta: Don´t You Love Anymore.

Goodbye, Mr. Cocker.