Imagen de Ilegales en concierto

Ilegales: A pesar de que son tiempos nuevos, siguen siendo salvajes. Crónica.

Si el concierto del día anterior fue relajado, íntimo, emocional, tranquilo… con Ilegales sabíamos que eso no iba a pasar. Pero no nos imaginábamos cómo se podría afrontar un concierto punk-rock desde una silla, con la mascarilla puesta y en completa quietud como si estuviéramos en misa. El resultado fue de lo más interesante y, como adelanto decir, que Ilegales nunca defrauda.

Este ya es nuestro tercer concierto del grupo asturiano desde su regreso triunfal. El primero fue en el festival Derrame Rock en Gijón y el segundo una actuación en el Kafe Antzokia de Bilbao. Decir que siempre que nos surja, acudiremos a un concierto porque merece la pena. Por Jorge Ilegal no pasan los años, el tío sigue tocando y cantando como en cualquier actuación de los 80. Ahora se ha vuelto un poco más filosófico y nos suelta algunas perlas de vez en cuando como cuando empezó a llover y dijo que “no le importaba porque es un guitarrista acuático, y nosotros también somos un público acuático”. A fe que lo somos porque allí cayó una lluvia de justicia.

Entrando en lo musical, el grupo sigue publicando nuevos temas, a pesar de que podría vivir perfectamente de su trayectoria y sería legítimo. Pues sigue publicando temas. En el confinamiento sacó “Juventid, egolatría” y ahora uno nuevo que se llama “Lagarto interior”. Siguen teniendo la misma fuerza y calidad que los clásicos. Y para muestra un botón: uno de los mejores temas de la extensa discografía de Ilegales (sin querer desmerecer los clásicos) es “Voy al bar”, publicado en 2016.

Como siempre, es un placer oír tocar la guitarra a Jorge y escuchar esos temas que nos sabemos todos. El tema que personalmente más me emociona por el sólo de guitarra es “Tiempos nuevos, tiempos salvajes”. Maravilla! Pero verle tocar “Soy un macarra” que puede parecer un tema “fácil” en el peor sentido de la palaba, nos enardece. Nos sentimos identificados con el tipo que está en el espejo con cara de conejo.

El collar de perlas de los clásicos de la banda se ha revalorizado con el tiempo y, a pesar de que la mayoría del público más fiel superamos la mediana edad, sigue conquistando a la gente joven por su rock honesto y urbano. Y que no ha descendido en calidad con el paso de los años o la madurez de sus integrantes.

Pocos grupos supervivientes de los 80 pueden estar orgullososo de toda su trayectoria. En casi todos hay algún tema adolescente que, al tocarlo con 50 años, como que no, chico… Puede que como Ilegales hablaba de situaciones difíciles y marginales, y como la vida está igual o peor, sus temas nunca pasan y sus letras suelen estar de la más rabiosa actualidad. Por eso no envejecen y siguen sonando tan actuales con reminiscencias del punk-rock de los 80. Están en su época y en la nuestra, al mismo tiempo.

Merece la pena acudir a sus conciertos, y merece la pena escuchar su playlist para sentirse un poco más libre y lejos de las responsabilidades que implican la vida adulta. Aparte de que un concierto de Ilegales sin ostias, no sería un auténtico concierto de Ilegales. Y eso es retroactivamente encantador!

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